Capítulo 5
Propuesta base del sistema de movilidad en la ciudad de Querétaro mediante un sistema de transporte colectivo
Resumen
El capítulo destaca la necesidad urgente de un plan urbano de largo plazo para evitar decisiones improvisadas que comprometan el desarrollo futuro de Querétaro. Se presenta una propuesta de red de metro que conectaría desde San Juan del Río hasta el centro histórico de la ciudad, respetando su patrimonio arquitectónico. Se detallan trazos, conexiones estratégicas y criterios técnicos que sustentan el proyecto, previendo una población de hasta 4 millones en 2050. El enfoque prioriza eficiencia, accesibilidad y sostenibilidad, con base en análisis rigurosos y experiencia probada en ingeniería.
Antes de adentrarnos en el desarrollo del quinto capítulo, es indispensable señalar un aspecto que podría comprometer cualquier proyecto a largo plazo: la carencia de un plan de desarrollo urbano consensuado y respetado por las administraciones sucesivas.
¿Por qué es fundamental contar con un plan de desarrollo urbano de largo alcance? En una ciudad en crecimiento como Querétaro, los problemas de movilidad surgen de manera constante. Ante la ausencia de una estrategia sostenida, las autoridades recurren a soluciones inmediatas que, si bien alivian la situación temporalmente, se transforman en obstáculos cuando se pretende implementar soluciones estructurales más eficientes. Las medidas improvisadas y los “parches” aplicados terminan por limitar las opciones de desarrollo futuro.
¿A qué nos referimos con esto? La construcción precipitada de líneas o estaciones de transporte urbano puede convertirse en un serio impedimento para soluciones de fondo, como las que aquí se proponen. Tal precipitación podría forzarnos, más adelante, a demoler instalaciones relativamente nuevas, generando resistencia tanto en la ciudadanía como en las autoridades a la hora de adoptar alternativas más eficientes y económicas.
Querétaro atraviesa un momento crucial en su desarrollo urbano, en el que resulta urgente proyectar con visión de futuro. Según estimaciones, para el año 2050 la ciudad podría albergar más de 4 millones de habitantes. Un crecimiento de esta magnitud puede colapsar el centro histórico, dificultando la implementación de estrategias orientadas a su conservación. Este patrimonio, invaluable por su arquitectura y riqueza histórica, debe preservarse como legado cultural para las futuras generaciones.
Si las autoridades estatales y municipales no reconocen esta problemática y no actúan en consecuencia, el destino de Querétaro como ciudad histórica, con un valioso pasado virreinal, corre el riesgo de deteriorarse irremediablemente. Por ello, el autor de esta propuesta, confiando en la capacidad colectiva de los queretanos para afrontar este desafío, presenta soluciones concebidas para el largo plazo, priorizando su eficiencia y viabilidad económica.
Análisis minuciosos y experiencia acumulada nos han llevado a la formulación de un Plan Maestro que plantea el desarrollo desde la periferia hacia el centro. Evaluaciones detalladas de ventajas y desventajas en torno al acercamiento hacia el núcleo urbano han confirmado la viabilidad de esta estrategia.
El autor está convencido de que tanto la conurbación como la zona metropolitana de Querétaro presentan un rezago significativo en materia de vialidad y transporte. Por ello, se propone iniciar, de manera inmediata, una serie de estudios que den sustento técnico al proyecto. Para ello, se sugiere establecer una oficina técnica de tamaño reducido, pero con disciplinas clave como ingeniería civil, arquitectura, ingeniería de tránsito, mecánica de suelos y levantamientos de datos de origen-destino. Esta instancia permitirá reunir la información necesaria para diseñar y desarrollar futuros proyectos ejecutivos.
Antes de abordar el contenido de este capítulo, ya se han definido claramente dos líneas de transporte masivo tipo metro. La primera línea, que conecta San Juan del Río con Querétaro, contempla la construcción de un túnel subterráneo superficial. Este diseño respeta los seis carriles actuales de la superficie y, a partir de un punto simbólico como lo es el Conín, se proyecta una curva vertical prolongada de aproximadamente 10 kilómetros. Con una pendiente máxima del 3%, se logrará alojar el metro a diferentes profundidades sin inconvenientes, gracias a la competencia del terreno en esta zona. El trazo será cuidadosamente adaptado para tratar con el mayor respeto el monumento, abriendo las líneas de forma tal que lo rodeen sin afectarlo.
El ingreso a la capital, la ciudad de Querétaro, se realizará por la autopista 45, que conecta con la Ciudad de México y enlaza con San Juan del Río. Se prevé la instalación de una gran terminal frente a la actual Terminal de Autobuses, que actuará como punto de conexión con múltiples líneas alimentadoras. Esta terminal estará ubicada en el cruce con la prolongación de la Avenida Luis Vega y Monroy, paralela a la autopista 45.
Es fundamental enfatizar que la demora en modernizar los sistemas de movilidad cobra un precio elevado: nos obliga a intervenir en avenidas y entronques ya operativos, como Bernardo Quintana, que cuenta con pasos a desnivel complejos. Esto hace imprescindible proyectar con sumo cuidado, siguiendo el principio fundamental de siempre concluir primero el proyecto ejecutivo antes de iniciar cualquier obra.
Desde la estación frente a la Terminal de Autobuses, la línea uno se extenderá por la avenida paralela Luis Vega y Monroy, pasando frente al Estadio Corregidora y dirigiéndose hacia la confluencia con la calle Corregidora, hasta alcanzar la Alameda Central, un punto clave del sistema. Esta decisión de trazo también busca conservar e integrar el sistema superficial existente sobre Avenida Constituyentes, que cuenta con un metrobús de hasta tres convoyes, el cual será incorporado como línea alimentadora.
El cruce entre Avenida Constituyentes y la calle Corregidora, frente a la Alameda, es un punto estratégico por su alta afluencia peatonal, tanto en días laborables como durante los fines de semana. Aquí se podrá preparar una futura correspondencia con una línea proyectada sobre Avenida Zaragoza.
La propuesta que aquí se expone es sin duda audaz y de gran alcance. Implica la entrada al centro histórico de Querétaro, una zona de calles ortogonales y angostas, pero existen antecedentes exitosos en otras ciudades, como la Ciudad de México, donde se han implementado soluciones similares. Además, Querétaro cuenta con suelos técnicamente aptos para excavaciones controladas, las cuales deben ejecutarse con el respaldo de tecnología moderna, monitoreo continuo y una bitácora rigurosa de actividades, firmada en turnos de 10 horas, dos veces al día. Este método ha sido probado por el autor en proyectos anteriores con excelentes resultados.
Desde la Alameda, la línea uno continuará bajo la calle Corregidora hasta llegar al Jardín Zenea, donde se instalará una estación con alto flujo de usuarios provenientes del Palacio de Gobierno, el centro comercial, bancario y turístico, así como de los andadores que van desde Plaza de Armas hasta Jardín Guerrero, Jardines Corregidora y Zenea, el Teatro de la República y el convento de Santa Clara. En esta zona se contempla el diseño de corredores subterráneos con áreas comerciales y de venta de artesanías, reforzando la vocación turística de la ciudad.
La línea uno seguirá por Corregidora hasta el río Querétaro, donde se conectará con la futura línea tres, que recorrerá la Avenida Universidad. A su vez, este diseño contempla la posibilidad de empalmar con una cuarta línea que correrá a lo largo de la Avenida Bernardo Quintana, cruzando los arcos de Querétaro —estructura bien estudiada por experiencias previas en pasos a desnivel— hasta llegar a la actual gran estación central. Desde allí, se plantea un nuevo desafío arquitectónico: diseñar posibles estructuras subterráneas conectadas con la zona del Centro Sur. La línea cuatro continuará en un trazo subterráneo superficial a lo largo de Bernardo Quintana, hasta alcanzar el conjunto municipal en el Centro Sur.
Estas cuatro líneas sumarían aproximadamente 120 km entre trazos subterráneos superficiales y elevados. Dada la configuración urbana, el metro superficial —aunque más económico— no resulta viable. Se proyectan alrededor de 80 estaciones, de las cuales 10 serían de correspondencia, lo que incrementa su complejidad.
Este sistema deberá estar pensado para atender a una población futura cercana a los 4 millones de habitantes, que generará una demanda de hasta 2.5 millones de pasajeros diarios. Asimismo, deberá considerar a los usuarios con discapacidad, quienes más necesitan de una infraestructura accesible y segura.
La información recabada, así como la disciplina técnica para traducirla en un proyecto específico para Querétaro —incluyendo obra civil, equipo, talleres de mantenimiento y el centro de control— será desarrollada a profundidad en el capítulo sexto.