RESUMEN
Querétaro se ha consolidado como el nodo digital más dinámico de México, impulsado por la rápida expansión de centros de datos con infraestructura TIER III y TIER IV. Este crecimiento obedece a ventajas estratégicas como ubicación, estabilidad energética y formación de talento especializado. No obstante, el avance del clúster plantea retos importantes en una región con estrés hídrico estructural. El artículo analiza el consumo de agua asociado principalmente al enfriamiento, revisando métricas como el PUE (eficiencia energética) y el WUE (eficiencia hídrica), así como coeficientes de consumo por MW derivados de literatura técnica. Se estima que valores típicos oscilan entre 0.3 y 0.6 L/s por MW en configuraciones modernas. Bajo escenarios de hasta 1,200 MW de carga IT hacia 2030, la demanda hídrica podría ubicarse entre 360 y 720 L/s. Se discuten también condiciones regionales, riesgos por sobreexplotación de acuíferos y elementos de gobernanza necesarios para equilibrar competitividad tecnológica con sustentabilidad del recurso.
ABSTRACT
Querétaro has emerged as Mexico’s most dynamic digital hub, driven by the rapid deployment of data centers featuring TIER III and TIER IV infrastructure. This expansion is supported by strategic advantages such as geographic location, energy stability, and a robust supply of specialized talent. However, the region faces structural water stress, making the hydraulic implications of data center growth a critical concern. This article examines water consumption associated mainly with cooling systems, drawing on technical literature to analyze metrics such as Power Usage Effectiveness (PUE), Water Usage Effectiveness (WUE), and specific consumption coefficients per MW of IT load. Modern configurations typically range between 0.3 and 0.6 L/s per MW. If the state reaches 1,200 MW of installed IT capacity by 2030, total demand could fall between 360 and 720 L/s. The study highlights regional vulnerability, expansion dynamics, and governance challenges, emphasizing the need to align digital competitiveness with sustainable water management.
1. INTRODUCCIÓN
Durante los últimos años, Querétaro se ha consolidado como el nodo digital más dinámico de México y uno de los polos emergentes más relevantes de América Latina. La instalación acelerada de centros de datos, o Data Centers –impulsada por empresas globales y operadores nacionales con infraestructura de grado TIER III y TIER IV– ha transformado el paisaje industrial del Valle de Querétaro y plantea una serie de desafíos, particularmente delicados en materia de disponibilidad hídrica.
Se aclara que el llamado TIER clasifica los centros de datos en cuatro grados, según su nivel de disponibilidad, redundancia, tolerancia a fallas y capacidad operativa por el Uptime Institute (2023), una organización global que certifica infraestructura crítica. TIER no es un acrónimo sino la palabra del inglés, tier, que significa: nivel, categoría, estrato de clasificación. Por ejemplo, TIER III implica: Mantenimiento concurrente (servicio a componentes sin apagar el data center), redundancia N+1 en todos los sistemas, disponibilidad hasta del 99.982%, máximo de 1.6 horas de inactividad por año, así como múltiples rutas de energía y enfriamiento (pero solo una activa a la vez). En el nivel TIER IV, el centro sigue operando aunque falle un sistema completo, tiene una redundancia 2N (todo está duplicado), disponibilidad hasta del 99.995%, no más de 26 minutos de inactividad anual y rutas totalmente independientes de energía y enfriamiento.
Este artículo analiza el crecimiento del clúster, las razones que explican la selección de Querétaro por parte de las empresas tecnológicas, los impactos asociados al consumo de agua y las implicaciones para una región caracterizada por encontrarse bajo estrés hídrico. Se presentan estimaciones razonadas provenientes de literatura técnica (Uptime Institute, Lawrence Berkeley National Laboratory y reportes de sostenibilidad de grandes proveedores de nube) y se integran referencias hemerográficas de proyectos anunciados en el estado.
2. POLO DIGITAL EN EXPANSIÓN ACELERADA
El auge de los centros de datos en Querétaro responde a una combinación de factores estratégicos. Su ubicación intermedia entre el Bajío y el Valle de México permite mantener baja latencia hacia grandes zonas de consumo digital; la estabilidad energética y el riesgo sísmico relativamente bajo agregan ventajas relevantes. Además, el estado cuenta con una red universitaria que forma talento especializado en informática, telecomunicaciones, mecatrónica y energías (Microsoft, 2024).
Las inversiones recientes han sido cuantiosas. Diversos comunicados oficiales y notas periodísticas dan cuenta de la llegada o expansión de empresas de escala global. Entre ellas destacan: (a) Microsoft, que anunció el desarrollo de una “Región Centro” con tres centros de datos en distintas fases (Microsoft, 2024); (b) Amazon Web Services (AWS), con expansión de infraestructura y reservas de terreno en el corredor Querétaro–El Marqués (El Economista, 2023); (c) Google Cloud, que confirmó interés en la región y adquisición de predios para futuros desarrollos (Reuters, 2025); (d) Odata/Aligned, cuyo campus contempla una fase inicial de 72 MW y una capacidad total proyectada cercana a 300 MW, en sus etapas QR01, QR02 y QR03 (Líder Empresarial, 2024); (e) CloudHQ, que anunció una inversión de 5,000 millones de dólares para un campus de más de 900 MW (Reuters, 2025); y (f) Equinix, con presencia consolidada en MX01 y MX02, y planes de ampliación (El Economista, 2023).
Tomando en conjunto estos proyectos, estimaciones periodísticas sugieren que la capacidad instalada podría superar los 1,200 MW de carga IT para 2030, ubicando a Querétaro como el principal hub de centros de datos del país. Las siglas “IT” se refieren a “Tecnologías de la Información” (o Information Technology, en inglés), así que “carga IT” indica toda la potencia eléctrica consumida por el equipo tecnológico dentro de un Data Center, esto es: servidores, sistema de almacenamiento (storage), sistemas de comunicación, así como cualquier elemento (switches, routers, firewalls) o equipo que procese, almacene o transmita información. Esta carga IT no incluye la llamada carga de soporte, o “carga no-IT” (por climatización, iluminación, bombas, controles y otros equipos auxiliares).
3. CONSUMO DE AGUA EN CENTROS DE DATOS
El funcionamiento de un Centro de Datos o Data Center implica la disipación permanente del calor generado por su carga IT. Aunque muchas discusiones mediáticas se enfocan en el consumo eléctrico, la huella hídrica –esto es la cantidad total de agua utilizada directa o indirectamente para operar un servicio, producir un bien o mantener una infraestructura– se ha convertido en un parámetro central para evaluar la sustentabilidad de estas instalaciones (Uptime Institute, 2022; LBNL, 2021). Al respecto, si bien los Data Centers impactan directamente por la necesidad de su enfriamiento, también lo hacen de manera indirecta debido a la generación de energía eléctrica que ocupan y a la fabricación del hardware requerido para su operación.
De manera destacada, el impacto adverso más notable de estas instalaciones es el enfriamiento. Al respecto, los métodos más comunes para lograrlo son:
(a) Enfriamiento por aire (o air-cooled), que utiliza intercambiadores y ventiladores de alta eficiencia. El sistema requiere poca o nula cantidad de agua, pero el sitio puede consumir demasiada energía total (carga IT más carga de soporte) con respecto a la requerida solamente por su carga IT.
(b) Sistemas adiabáticos o evaporativos híbridos, que mejoran la eficiencia térmica mediante nebulización o evaporación controlada. Consumen agua, en efecto, pero menos que torres de enfriamiento tradicionales. Como es de esperar, su uso tiende a concentrarse en las horas de mayor temperatura ambiente.
Dos parámetros (o métricas) importantes para determinar el sistema de enfriamiento y otras características de un Centro de Datos, son la eficiencia energética o PUE (Power Usage Effectiveness) y la eficiencia hídrica o WUE (Water Usage Effectiveness). Sus expresiones son las siguientes (The Green Grid, 2011 y 2012):

Como se puede advertir, un PUE grande indica mala eficiencia energética. Por ejemplo, PUE > 2.0 es un valor muy alto, obsoleto para un Data Center moderno; 1.8 < PUE < 2.0 significa alto, común en centros pequeños o sin optimización. Cuando 1.5 < PUE < 1.7 se dice que es aceptable, pero ya no competitivo; un PUE ≤ 1.4 se considera bueno, pero si 1.1 < PUE < 1.3, la eficiencia energética se cataloga como excelente. Se entiende que PUE ≈ 1.0 corresponde a un caso teórico, imposible de lograr en la práctica.
Por lo que se refiere a la eficiencia hídrica, conforme a su definición, un valor alto de WUE supone un uso intensivo de agua. La industria emplea esta referencia (The Green Grid, 2012): un valor de WUE = 0.0 L/kWh se lograr cuando el 100% del enfriamiento se hace con aire; WUE < 0.2 L/kWh indica un sistema muy bueno, de consumo muy bajo (prácticamente sin agua), en tanto que 0.2 < PUE < 1.0 L/kWh significa bueno o de bajo consumo. Los Data Centers que demanden 1.0 < PUE < 2.0 L/kWh se catalogan de valor medio; en contraste con un consumo alto de 2.0 < PUE < 4.0 L/kWh, en centros con torres evaporativas fuertes, o muy alto cuando WUE > 4.0 L/kWh, inaceptable en climas con estrés hídrico. Para efectos prácticos, los valores típicos oscilan entre 0.1 y 1.0 L/kWh, dependiendo de la tecnología empleada y del clima local.
Otra forma común de estimación, utilizada cuando se conoce la potencia instalada en mega-watts (o MW) del Data Center, pero no su perfil operativo, consiste en relacionar el consumo con la carga IT. La expresión es la siguiente:

donde Qagua es el consumo medio de agua, en L/s; PDC es la potencia instalada del Centro de Datos, en MW; y Cw es el coeficiente de consumo específico, en (L/s)/MW. Diversos estudios técnicos reportan rangos de 0.3 < Cw < 1.1 L/s por MW para sistemas evaporativos modernos (LBNL, 2021; Uptime Institute, 2022). Google, por ejemplo, ha divulgado valores similares en instalaciones con operación híbrida (Google Sustainability, 2023).
Con fines ilustrativos y empleando rangos intermedios del coeficiente Cw , la siguiente tabla permite dimensionar consumos característicos para diferentes campus. Aunque los resultados varían según la arquitectura de cada uno, estos rangos sirven de referencia para evaluar el impacto potencial en regiones con limitaciones hídricas:

La amplitud del rango antes señalado –de 0.3 a 1.1 L/s por MW– obedece a que incorpora desde instalaciones altamente optimizadas en climas templados hasta centros de datos convencionales con enfriamiento evaporativo directo (Uptime Institute, 2021). Sin embargo, en zonas con estrés hídrico estructural, como Querétaro, los operadores suelen adoptar tecnologías basadas en aire indirecto, el llamado free cooling extendido y la reducción de ciclos evaporativos, lo que disminuye sustancialmente el uso de agua a costa de mayor consumo eléctrico (ASHRAE TC9.9, 2021). Bajo estas configuraciones, la experiencia internacional indica que el consumo real se ubica típicamente en un rango más bajo, esto es entre 0.3 y 0.6 L/s por MW, quedando los valores superiores para instalaciones que todavía dependen de sistemas evaporativos tradicionales.
4. SITUACIÓN HÍDRICA DEL VALLE DE QUERÉTARO
El Valle de Querétaro presenta condiciones de estrés hídrico estructural (esto es una situación delicada en que la demanda de agua excede de forma persistente la disponibilidad renovable, debido a factores estructurales como clima, sobreexplotación de acuíferos y crecimiento urbano). La mayor parte del abastecimiento urbano actual depende: de los acuíferos locales, que muestran abatimientos sostenidos en su nivel piezométrico; del sistema Acueducto II, que traslada agua desde la zona de El Infiernillo (aguas abajo de la presa Zimapán); así como de fuentes superficiales limitadas, con alta variabilidad estacional.
Esta fragilidad obliga a examinar con cuidado cualquier sector económico que genere demanda incremental significativa. Si bien el consumo de agua de los centros de datos no es comparable con el de la agricultura o con el de la población metropolitana, su concentración espacial en el corredor Querétaro–El Marqués puede generar presiones específicas importantes. Un factor adicional es el crecimiento por fases, típico de esta industria. Un campus que comienza con 20 o 30 MW puede ampliarse, en periodos de 3 a 7 años, hasta 100 MW o más. En esta región, el ritmo de innovación tecnológica y la velocidad de expansión pueden llegar a superar la capacidad de ampliación del sistema hidrológico local.
Los operadores tecnológicamente avanzados, como algunos de los antes referidos, han adoptado medidas para lograr un enfriamiento con menos agua (o waterless) durante buena parte del año, o con uso de agua residual tratada e inversiones en infraestructura hídrica complementaria. Sin embargo, la efectividad real depende de varios factores como: la capacidad regional para suministrar agua tratada, la infraestructura de conducción dedicada, la disponibilidad de volúmenes constantes (durante el año), además de un cumplimiento regulatorio verificable previamente establecido.
La discusión sobre la viabilidad de los Data Centers o centros de datos y el agua debe contextualizarse dentro de una política hídrica integral. Lo esencial no es frenar el desarrollo tecnológico, sino alinearlo con una gestión sostenible. Entre los principales retos de una buena gobernanza destacan:
(a) Medición precisa y reportes públicos. Mientras no se tengan mecanismos de reporte confiables –basados, por ejemplo, en una auditoría externa de la eficiencia hídrica o WUE– resulta difícil evaluar el impacto real del sector.
(b) Incentivos regulatorios. La adopción de sistemas de enfriamiento de circuito cerrado, recirculación y uso obligatorio de agua tratada puede reducir significativamente la presión hídrica en regiones como el valle de Querétaro.
(c) Diversificación de fuentes. Se refiere a implementar modelos, que existen en lugares como Estados Unidos, Países Bajos y Chile, que comprendan: recuperación (o captación) de agua pluvial, recarga de acuíferos, esquemas de intercambio agua–energía con regiones donde haya menor estrés hídrico, por mencionar algunos.
(d) Planeación urbana anticipada. Ante la posibilidad de que en la ZMQ se rebasen los 1,200 MW de carga IT instalada en los próximos años, es indispensable anticipar: redes dedicadas para agua tratada (como fuente alterna), plantas de tratamiento locales en parques tecnológicos (no centralizadas, para abaratar la conducción de sus efluentes), así como acuerdos de largo plazo entre operadores de los centros de datos y la Comisión Estatal de Aguas.
Es claro que la expansión del clúster digital debe estar vinculada a escenarios de disponibilidad proyectada, no solo a permisos inmediatos. De lo contrario, existe el riesgo de que la infraestructura crezca más rápido que las fuentes de abastecimiento.
5. CONCLUSIONES
El crecimiento de los Data Centers o centros de datos en Querétaro representa una oportunidad sin precedentes para la economía local y para la posición estratégica de México como nodo digital regional. Sin embargo, su desarrollo ocurre en una zona cuyo sistema hídrico ya muestra signos de estrés y sobreexplotación.
Las estimaciones basadas en literatura técnica indican consumos de entre 0.3 y 0.6 L/s por MW, lo que significa que, si el estado llega a los 1,200 MW de carga IT instalada para 2030, los consumos podrían situarse entre 360 y 720 L/s, dependiendo de la tecnología adoptada. Estos valores, aunque manejables en términos absolutos, exigen planeación, monitoreo y políticas claras para garantizar que el crecimiento digital no comprometa la seguridad hídrica del Valle de Querétaro.
El reto consiste en equilibrar competitividad tecnológica con sustentabilidad hídrica. Querétaro tiene la oportunidad de convertirse en un referente latinoamericano en ese equilibrio si logra integrar la expansión digital con infraestructura hidráulica robusta, transparencia operativa y regulación moderna.
6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ASHRAE Technical Committee 9.9 (2021). Thermal Guidelines for Data Processing Environments, (5th ed.). Atlanta: ASHRAE.
Google Sustainability (2023). Data Centers and Water Stewardship Report 2023, Mountain View, CA: Google.
Lawrence Berkeley National Laboratory (LBNL) (2021). Data Center Water Usage Analysis: Current Trends and Future Scenarios, Berkeley, CA: LBNL.
The Green Grid (2011). White Paper 35: Water Usage Effectiveness (WUE™): A Green Grid Datacenter Sustainability Metric.
The Green Grid (2012). White Paper 49: PUE™ – A Comprehensive Examination of the Metric.
Uptime Institute (2021). Water Usage Effectiveness: Guidance for Data Centers. Seattle: Uptime Institute Intelligence.
Uptime Institute. (2022). Data Center Resource Sustainability Report 2022. Uptime Institute Intelligence.
7. REFERENCIAS HEMEROGRÁFICAS
El Economista (2023). “El Bajío se perfila como líder mexicano en data centers; proyectan $8,500 millones de inversión”. El Economista, 24 Marzo 24, 2023.
El Economista (2023). “AWS expande infraestructura y reserva terrenos en el corredor Querétaro–El Marqués”, El Economista, 2023.
El Economista (2023). “Equinix crece en México con MX01 y MX02 y anuncia nuevos planes de expansión”. El Economista, 2023, México.
Google Cloud (2024). “Google Cloud announces 41st cloud region in Mexico”. Google Cloud Blog, December 5, 2024.
Líder Empresarial. (2024). “Odata y Aligned Data Centers anuncian expansión y nuevas fases en Querétaro”, Líder Empresarial, México.
Líder Empresarial (2025). “Inauguran Data Center QR03 de ODATA en Querétaro” Líder Empresarial, Mayo 2, 2025, México.
Microsoft (2024). “Microsoft anuncia el inicio de operaciones de la primera región de centros de datos de nube a hiperescala en México”, Microsoft News Center Latinoamérica, 7 May 2024.
Reuters (2025). “Google Cloud shows interest in Querétaro and acquires land for future data infrastructure”, Reuters, 2025.
Reuters (2025). “CloudHQ to invest $5 billion in data center campus in Querétaro”, Reuters, September 25, 2025.