MONITOREO Y ESTRATEGIAS DE SEGURIDAD HÍDRICA
PARTE DOS
Resumen
El texto aborda la importancia de los indicadores de sequía como herramientas clave para medir y dar seguimiento a este fenómeno en sus diversas formas (meteorológica, agrícola e hidrológica). Presenta los indicadores más representativos como el SPI (déficit de precipitación), NDVI (estado de la vegetación), ASI (estrés agrícola), SMI (humedad del suelo) y el nivel de embalses, explicando sus bases técnicas, escalas temporales y utilidad para la toma de decisiones y alertas tempranas. También se destaca la necesidad de adaptar estos indicadores al contexto local.
INDICADORES DE LA SEQUÍA I
Una vez comprendida la sequía como un fenómeno complejo que puede manifestarse de diversas formas (meteorológica, agrícola, hidrológica y socioeconómica), se vuelve indispensable contar con herramientas objetivas que permitan medir su presencia, intensidad y evolución en el tiempo. Estas herramientas son los llamados indicadores de sequía, los cuales se construyen a partir de variables observables –como precipitación, humedad del suelo, escurrimientos, reservas almacenadas en presas o variables derivadas como índices normalizados– y permiten dar seguimiento al fenómeno desde una perspectiva técnica y basada en datos.
El uso adecuado de indicadores facilita no sólo el diagnóstico de la situación actual, sino también la toma de decisiones anticipadas frente a escenarios de riesgo. De hecho, una buena parte de los sistemas de alerta temprana en todo el mundo se sustentan en estos indicadores, adaptándolos a las condiciones locales. Existen tanto indicadores simples como compuestos, dependiendo del tipo de sequía que se busca caracterizar. En esta sección se revisan algunos de los indicadores más relevantes, así como una propuesta adaptada al contexto nacional basada en el estado de llenado de las presas.
Dado que la sequía puede manifestarse en diferentes dimensiones, también los indicadores varían según el tipo de información que integran y el propósito para el cual se utilizan. Algunos están enfocados en detectar desviaciones climáticas (como el déficit de precipitación), mientras que otros reflejan el estado de la vegetación, del suelo o de los sistemas de almacenamiento hídrico. En la TABLA 1 se resumen los indicadores más representativos, diferenciando su enfoque, las variables en que se basan, su escala temporal típica y observaciones clave para su interpretación o aplicación. Esta comparación permite valorar su utilidad en distintos contextos, incluyendo la posibilidad de incorporar criterios locales.
Índice de precipitación estandarizado (SPI)
Este índice, SPI, mide desviaciones de la precipitación respecto a la media histórica y permite evaluar sequías en distintas escalas de tiempo (mensual, estacional, anual). Para calcularlo, se recopilan datos históricos de precipitación para la región en un periodo largo (se recomienda que sean al menos de 30 años); se ajusta la precipitación a una distribución probabilística (por ejemplo, normal o gamma); y, al final, se transforma la precipitación en una distribución normal estándar con media 0 y desviación estándar 1.


EJEMPLO. Con la Tabla anterior, si en una zona determinada, la precipitación media para un mes de abril es de 100 mm con una desviación estándar de 20 mm, y para el año actual o de interés sólo se han registrado 50 mm, entonces el resultado -2.50 indica una condición de sequía severa.
Índice de salud de la vegetación (NDVI)
Este índice, conocido como NDVI, se determina a partir de imágenes satelitales y equivale a medir el “verdor” de la vegetación en cada lugar de cobertura, para determinada fecha, al comparar la absorción de la luz roja (espectro rojo de la imagen) con la llamada reflectancia al infrarrojo cercano en cada sitio (de la imagen de interés).

Cuando se quiere estimar el índice de alguna superficie, el valor representativo puede corresponder al promedio de valores calculados para todos los puntos (o pixeles) del área de cobertura. Como en el indicador precedente, se puede hacer la siguiente clasificación e interpretación en términos de sequía:

EJEMPLO. Si en cierto sitio de un área de cultivo, por decir el píxel (70, 320) de una imagen satelital del mes de abril, se lee el dato 80 para el color rojo (recuérdese que en imágenes de 8 bits, los colores van de 0 a 255) y 160 para el infrarrojo, entonces el índice de salud de la vegetación para ese lugar resulta ser: 0.333
De acuerdo con la tabla anterior, el resultado indica falta de agua al cultivo. Cabe señalar que el NDVI fue diseñado originalmente para estimar la densidad y vigor de la vegetación, pero se ha convertido en una herramienta útil para inferir condiciones de sequía, especialmente en zonas agrícolas o vegetadas.
Índice de estrés agrícola (ASI)
El Índice de estrés agrícola (ASI, por sus siglas en inglés: Agricultural Stress Index) es un indicador que permite evaluar el grado de afectación por sequía en zonas agrícolas mediante la detección de anomalías en la vegetación. Su cálculo se basa en el NDVI (Índice de vegetación de diferencia normalizada) antes descrito, que se obtiene a partir de imágenes satelitales y refleja el estado fisiológico de la cobertura vegetal. El ASI estima el porcentaje de superficie agrícola dentro de una región determinada que presenta valores de NDVI significativamente inferiores a su comportamiento histórico para un mismo periodo del año. Este índice, entonces, resume espacialmente el impacto del estrés hídrico en cultivos, lo que facilita la detección temprana de sequías agrícolas y la toma de decisiones para mitigación o asistencia.

Para una clasificación cualitativa del resultado, se puede considerar la tabla siguiente:

