LA ESCASEZ DEL AGUA
CAPÍTULO 16. LA SEQUIA Y LA HAMBRUNA QUE VIENE.
“NO APRENDEMOS DE LOS ERRORES QUE SE COMETIERON EN EL VALLE DE MEXICO EN EL TEMA DEL AGUA …. INSISTIMOS EN REPETIRLOS”
Debieron haberse establecido políticas de estímulos fiscales, crediticios y tarifarios para fomentar el desarrollo de otras regiones del país y desalentar el crecimiento insostenible de la gran capital y su zona conurbada. ¿Estaremos a tiempo en nuestro estado para aprender esa lección? ¿Habrá por fin un ESTADISTA en el futuro de nuestra entidad, que piense en las próximas generaciones y no sólo en las próximas elecciones?
Ya conocimos la problemática del agua en el Valle de México, los errores que se cometieron, errores justificados para esa época, porque ni los antiguos pobladores aztecas ni los conquistadores españoles conocían las CAUSAS de los problemas. Sólo trataron de aplicar soluciones inmediatas.
En la época actual nosotros conocemos las causas, hemos visto sus efectos en el Valle de México y vemos que se están empezando a presentar los mismos errores en el Valle de Querétaro. ¿Por qué insistimos en repetirlos? ¿Por qué no buscamos otras soluciones o por qué no atacamos primero las causas? Gobiernos van y gobiernos vienen, de diferentes partidos políticos, de diferentes ideologías y siguen aferrados a las viejas “soluciones”, y no sólo en nuestra entidad: Atienden a los EFECTOS y no a las CAUSAS.
Los problemas relacionados con el agua son los mismos en todas partes:
- PRIMER PROBLEMA su disponibilidad, es decir, su abastecimiento en cantidad suficiente;
- SEGUNDO PROBLEMA, su calidad, que incluye su potabilización previa y su tratamiento posterior al uso;
- TERCER PROBLEMA, su eliminación, su manejo y su desalojo cuando es excesiva, sin causar daños. ¿Es muy difícil entender esto?
En relación con el PRIMER PROBLEMA, lo recomendable es aprovechar hasta donde sea posible las aguas que el cielo nos proporciona GRATUITAMENTE. Estudios serios** demuestran que en la porción del estado de Querétaro que se ubica en la cuenca del Río Lerma escurren anualmente 218 millones de metros cúbicos de agua de lluvia. En teoría, nos debería tocar cuando menos el 60% de ese volumen, es decir unos 130 millones de metros cúbicos anuales, cantidad más que suficiente para todas las necesidades de la capital y sus municipios conurbados.
**Información avalada por los especialistas Lorenzo Rubio y Nabil Mobayed.
Sin embargo, en los últimos acuerdos de la Cuenca Lerma Chapala, se insistió que en dicha cuenca Querétaro sólo tiene presas de almacenamiento en las que se pueden guardar 90 millones de metros cúbicos anuales. En realidad, con el azolvamiento de los vasos, se guardan menos de 60 millones.
Entonces un primer enfoque, y el más económico para la afrontar el problema del abastecimiento, sería aprovechar las aguas a las que tenemos derecho. Para ello bastaría con sobreelevar las presas de Santa Catarina y El Batán y construir las nuevas presas de El Picacho y San Cirilo.
Reclamar ese derecho nos exige VOLVER A NEGOCIAR EN EL CONSEJO DE CUENCA. La Ley reconoce que “el agua para consumo humano tiene prelación sobre todos los otros usos”, pero si envían a negociar cada vez a personas diferentes, sin criterio y sin el respaldo de información irrefutable, como ha ocurrido durante décadas en el pasado….
Mientras tanto nuestra ciudad capital y su zona conurbada siguieron creciendo. En consecuencia, lo más rápido ha sido perforar más pozos y extraer cada vez más agua del acuífero. El resultado está a la vista: Sobreexplotación irreversible, extracción de aguas fósiles, subsidencia del terreno, grietas de desecación que llaman “fallas geológicas” (aquí la trampa semántica), etcétera…
Desgraciadamente prevaleció el criterio de INAUGURABILIDAD sobre el de SUSTENTABILIDAD, como ocurre siempre que las decisiones de gobierno son tomadas por “Políticos” y no por “Estadistas”. (Ya dijimos arriba y lo hemos dicho una y otra vez que el político sólo piensa en las próximas elecciones mientras que el estadista piensa en las próximas generaciones).
Lo que me lleva a recordar una anécdota al respecto. Ocurrió en un estado del Norte del país durante la época del gobierno hegemónico que a los viejos nos tocó soportar durante 70 años. Transcurría posiblemente el mes de junio cuando el Gobernador en turno llama a su despacho al Secretario de Obras Públicas y le dice: “Ingeniero, nos acaban de anunciar una visita del Presidente de la República para el mes de octubre. ¿Cree usted que para esas fechas ya se podrá inaugurar la nueva carretera que está usted construyendo para el Aeropuerto?”. A lo que responde el personaje: “Hombre, señor Gobernador, para esas fechas ya hasta la vamos a estar bacheando”. (Cualquier semejanza con alguna de nuestras carreteras es mera coincidencia).
CAPÍTULO 17. EL AGUA DEL PLANETA AZUL
¿DE CUANTA AGUA DISPONEMOS A NIVEL LOCAL?
Marc de Villiers, escritor originario de Sudáfrica y actual residente de Canadá, ha sdedicado gran parte de su vida a estudiar el problema del agua. Ha sido un apasionado del tema desde su infancia en el Transvaal (Sudáfrica) donde fue impactado por la enorme escasez de ese líquido, hasta su madurez actual en el país que tiene la mayor abundancia de agua y que, sin embargo, defiende ese recurso, unidos pueblo y gobierno, contra las presiones de sus poderosos vecinos y de los grandes intereses financieros que pretenden comercializar un elemento esencial para la vida.
En su galardonado libro “WATER: The fate of our most precious resource”*(“AGUA: El destino de nuestro recurso más preciado”) analiza con todo detalle la problemática mundial del agua.
En la primera parte de su libro De Villiers actualiza la cantidad de agua disponible en el planeta. Para ello se refiere al Instituto Hidrológico Estatal de San Petersburgo, donde Igor Shiklomanov, el hombre que elaboró el inventario mundial de agua para las Naciones Unidas, considera que en la Tierra hay 1,400 millones de kilómetros cúbicos de agua para toda la humanidad y para todos los tiempos.
Sin embargo, más del 97 por ciento de esa agua está en los océanos. Del 3 por ciento restante, que consideramos agua dulce, se tienen 24 millones de kilómetros cúbicos en los casquetes polares y nieves eternas y 16 millones de kilómetros cúbicos atrapados en el subsuelo e imposibles de extraer en forma económica. Si además restamos el vapor de agua de la atmósfera y el agua contenida en las plantas y otros seres vivos, nos quedan solamente unos 90,000 kilómetros cúbicos de agua dulce “disponible”. Esto equivale a un cubo de 45 kilómetros por lado.
(Este resultado actualiza la estimación que elaboré con datos publicados por la Semarnap hace unos doce años, que equivalía a un cubo de agua dulce de 52 kilómetros por lado, o sea la distancia entre Querétaro y San Juan del Río).
Sin embargo, De Villiers analiza además el agua que se renueva regularmente mediante el ciclo hidrológico de evaporación y precipitación y que constituye la disponibilidad de agua dulce sustentable para la humanidad y eso equivale solamente a 34,000 kilómetros cúbicos al año. Es decir, un cubo de 32 kilómetros por lado.
En la segunda parte de su libro, se refiere al efecto del cambio climático global en la disponibilidad actual y futura del agua y también a la contaminación de los ríos, lagos y acuíferos que ha provocado la “civilización moderna”. Hace muy importantes observaciones respecto al incremento de la desertificación que afectará a los países ubicados en nuestra latitud y por otra parte al problema de las inundaciones originadas por fenómenos meteorológicos extremos y la elevación del nivel medio de los océanos en las zonas costeras.
El abatimiento de los acuíferos del planeta es una de sus principales preocupaciones y se refiere a casos extremos como el lago Aral, que era uno de los grandes lagos de Rusia y ahora está ya casi desaparecido.
La tercera parte del libro de De Villiers es muy importante, pues analiza con detalle la política del agua en diferentes regiones del planeta. Los títulos de algunos capítulos son muy ilustrativos: El Medio Oriente; el sistema Tigres-Eufrates; El Nilo; los Estados Unidos y sus vecinos; el Dilema Chino.
Resultan interesantes algunas de las soluciones propuestas a la problemática que analiza. Por ejemplo, en el caso de los conflictos entre Israel y los países colindantes, un acuerdo tentativo firmado en 1994 daría origen a un canal que llevaría agua del Mar Rojo al Mar Muerto restaurando el nivel y la salinidad de este último.
Como el Mar Muerto, la mayor depresión absoluta del planeta, se ubica varios metros abajo del nivel general del mar, se podría generar energía eléctrica en el trayecto y desalinizar grandes volúmenes de agua dulce que abastecerían a Israel, Palestina y Jordania.
La distancia del puerto de Eilat al Mar Muerto no excede los 200 kilómetros y el desnivel que se bombearía en el Desierto de Negev no supera los 600 metros. El costo total de la obra es de alrededor de 5,000 millones de dólares. Es un precio alto, pero es muy inferior a lo que se gasta en los conflictos bélicos constantes en esa región, muchos de ellos originados por la escasez de agua.
La parte final del libro llamada ¿Qué se puede hacer? ofrece interesantes soluciones. Algunas se han intentado y fallado, pero De Villiers propone las siguientes 3 alternativas de tipo general a las que llama “ALTERNATIVAS DE SUPERVIVENCIA HÍDRICA”:
1. CONSEGUIR MÁS AGUA. (Atender la OFERTA)
2. UTILIZARLA MEJOR EN LO INDIVIDUAL. (Reducir la DEMANDA)
3. DISMINUIR EL NÚMERO DE SOLICITANTES. (Actuar en lo colectivo)
Estas propuestas y otras las comentaremos en detalle en los siguientes capítulos de este libro.
Detallo aquí las propuestas que hace De Villiers en una escala universal, pero que son fundamentales para nuestro país. Como se ha venido señalando, el cambio climático global provocará más sequías en los lugares más secos del planeta y más inundaciones en los lugares más húmedos.
TRES MEDIDAS PARA AMINORAR EL PROBLEMA MUNDIAL DE ESCASEZ DE AGUA:
- 1.- CONSEGUIR MÁS AGUA. Atender a la OFERTA. Incrementar la oferta de agua con obras de captación como presas de almacenamiento y derivación, perforación de pozos, sembrado de nubes con yoduro de plata o partículas ionizantes, mejorar la conducción del líquido, hacer trasvases de cuencas con excedentes a cuencas con déficit, desalación de las aguas salinas y salobres, etc. etc.
Algunos gobiernos están realizando impresionantes obras para aumentar la oferta de agua, aunque sin considerar las consecuencias futuras, como Kadafi en Libia, que construyó el “Man Made River” o MMR (Río Hecho por el Hombre) para llevar agua a sus regiones costeras del Mediterráneo extrayendo aguas fósiles desde el Acuífero de Nubia localizado en el desierto de Sahara al sur de ese país.
Los países petroleros del Medio Oriente tienen grandes posibilidades económicas por sus excedentes financieros, para desalar agua de los océanos en cantidades impresionantes sin importar los costos. Sin embargo persisten en la región impresionantes problemas políticos que impiden aplicar esta solución en otros lugares, como el proyecto de llevar agua del Mar Rojo al Mar Muerto y desalar un importante caudal en ruta aprovechando la electricidad que se generaría cuando el agua del mar descienda hasta la mayor depresión absoluta del planeta.
En países con grandes volúmenes de agua o de hielo y nieve, como es el caso de Canadá y de Rusia existen profundos sentimientos nacionalistas que van a impedir exportar el agua a otros lugares, independientemente del precio.
En México vamos a tener que emprender obras monumentales para aprovechar las aguas de las regiones costeras llevándola al altiplano si seguimos con nuestra equivocada política de población y de industrialización.
- 2.- UTILIZAR MEJOR EL AGUA EN LO INDIVIDUAL. Reducir la DEMANDA. Para lograrlo hay que eficientar el riego, reducir las fugas y los desperdicios en el hogar y en la industria, debemos reutilizar las aguas servidas, no regar con aguas de primer uso, etc.
Los Estados Unidos han logrado importantes reducciones en la demanda de agua para la industria al recurrir a tecnologías más eficientes en el uso de este recurso. Los países emergentes como China y la India todavía no adoptan estas tecnologías en sus procesos de modernización, lo que los está llevando a graves problemas ambientales que no sólo los afectan a ellos, sino al resto del planeta. La impresionante proliferación de pozos profundos en la India para modernizar su agricultura no es sostenible.
La educación para el correcto aprovechamiento del agua es básica y debe ser continua y hacerse a todos los niveles. En nuestro país hubo una vez una exitosa campaña en televisión para concientizar a la población sobre el ahorro de agua. En los anuncios se mostraban llaves de agua goteando y un chavito que daba la instrucción: “CIÉRRALE”, pero no les gustó a los siguientes gobiernos y la suprimieron.
- 3.- DISMINUIR EL NÚMERO DE SOLICITANTES DE AGUA. Reducir el crecimiento de población en zonas con estrés hídrico. Urge desalentar el crecimiento poblacional e industrial en aquellas zonas donde hay poco agua. Se debe reorientar el crecimiento poblacional y la industria hacia zonas con abundancia de este líquido. Descentralizar es la consigna.
Para lograrlo habrá que establecer incentivos fiscales, crediticios, tarifarios y otros más imaginativos. Es muy difícil reubicar a la población regionalmente, pero esto se puede lograr si se ofrecen mejores empleos, mejores sueldos y los servicios necesarios en las zonas a donde se pretende reubicarlos: más empleos, escuelas, hospitales, etc. etc. Esta recomendación puede seguirse sin problema en países con regímenes dictatoriales, pero donde existe la libertad de tránsito y de asentamiento, es una labor titánica.
Poco a poco iremos viendo un enorme crecimiento de los “emigrantes ambientales” como ya ha ocurrido en Australia con habitantes de pequeños países isleños que desaparecen al subir el nivel de los mares y en zonas inundables del sureste mexicano.