Una sociedad de ingenieros
En esta tercera charla sobre ICA, el Ing. Fernando Osuna Coronado recuerda su involucramiento total en la dinámica de la empresa, como socio se convierte ya de derecho en lo que llamaban un hombre ICA y sus experiencias se amplían a otras áreas, llega a Querétaro y tras años en los que participa en la construcción del Querétaro industrial se incorpora a una de sus obras más completa y retadora, la construcción del Metro de la ciudad de México
“Con la notable relación de construcción urbana, ICA ingresa al campo del turismo, el cemento y la construcción industrial realizando la obra civil y el montaje de equipos para industrias en México, Centroamérica y América Latina. Presas, puertos, hidroeléctricas, plantas de tratamiento, sistemas de riego, parques industriales, gasoductos, complejos petroquímicos y refinerías serían una constante para ICA.”
En el período anterior se organiza el grupo en tres divisiones de construcción: Pesada, Urbana e Industrial y posteriormente se agrega la de construcción Diversificada.
“ICA siempre ha ingeniado soluciones para la construcción de infraestructura. En el Multifamiliar Alemán se utilizaron dos juegos de cimbras estandarizadas y bloques con alma de tepezil así como de un programa de administración y ejecución replicado en las primeras grandes obras de la Comisión del Tepalcatepec como el Puente Sifón Barranca Honda y la Presa Jicalán. Con el paso de los años, ICA acumuló un acervo de conocimiento teórico y empírico determinante para el acarreo de materiales en El Infiernillo con camiones de 35 toneladas, la realización de los cajones de cimentación y muros Milán del Metro, así como para la excavación con tuneladoras y perforación del Drenaje Profundo, entre otros.”
Hasta aquí la empresa ¿y su dimensión social y su posible trascendencia? Consideramos que está probado que el comunismo tradicional y sus variantes de socialismo no han tenido éxito como alternativas al desarrollo social y económico de los países donde se ha implantado, la más de las veces transformándose en dictaduras opresoras de las clases trabajadoras de todo nivel, aunque su objetivo original era precisamente el desarrollo armónico de la sociedad. Lamentablemente el capitalismo y extendido neoliberalismo, aunque han propiciado el desarrollo económico, también han propiciado opresión de clases en las que la marginación social y la falta de equidad económica se hace cada vez más extrema sin que sepamos encontrar el tránsito por un justo medio.
ICA, la del fundador, era verdaderamente una empresa de asociados en la que participaban como socios de ésta, su personal de todos los niveles. Se visualizaba como una empresa de capital interno que no contaba con socios capitalistas externos sino con el capital de todos sus asociados derivados de las utilidades obtenidas del trabajo de todos, en la que las utilidades y los riesgos se distribuían equitativamente. En un esquema que nos hubiera gustado estudiar a fondo todos eran socios a través de su clasificación en socios A, B y C. Los socios A eran los profesionales responsables, los socios B eran los del personal administrativo y los socios C eran los trabajadores de campo, desde obreros a sobrestantes.
Cada año, en reunión con cada una de las categorías de socios, nuevas cartas daban cuenta a cada uno del movimiento de sus activos en la empresa e incluso los sobrestantes veían como su patrimonio se incrementaba por encima de lo que pudiera representar una liquidación con todas las prestaciones de ley. Un sistema que generaba lealtad empresarial y esfuerzos aplicados al trabajo con incentivos verdaderos. Para los socios A se iba formando un verdadero fondo de retiro de acuerdo con la utilidad que hubieran rendido las obras en las que participaban. El esfuerzo, la disciplina y la innovación puestos en las obras a su cargo eran recompensados equitativamente, aunque sabían que, en épocas de vacas flacas, también había riesgos para sus activos como socios de pleno derecho.
Obviamente el grupo era un reclutador inteligente. Seleccionaban a los mejores alumnos en cuanto a conocimientos e iniciativa. Los metían de lleno en las obras y los iban haciendo responsables de obras más complicadas conforme los observaban y valuaban resultados y dedicación. En plazos de 5 años conseguían que quien respondiera se incorporara a ser socio A y estaban seguros de contar con personal altamente calificado y comprometido con el grupo que se transformaba en un activo valioso para incrementar su capacidad estableciendo un equipo en los que obreros, sobrestantes y técnicos profesionales se amalgaman en una espléndida maquinaria de trabajo.
Los Cinco/erb